domingo, 8 de abril de 2018

MÁSTER Y DIMISIONES



A estas alturas son pocos los que dudan de la bajeza moral de nuestros políticos. Con razón podemos encontrar personas que pueden opinar que solo un pueblo ignorante en temas políticos podría mantener unos partidos falsos y corruptos al frente de las instituciones públicas que administran el país.
No les importa que sus nombres sean manchados, desacreditados, ultrajados, o que los acusen de falsedad documental, mientras sigan sentados en sus poltronas. Aquí no dimite nadie, ni un rector por plagiar, ni un cura por abusar, ni un político por robar, ni la Cifuentes por mentir con el Máster que según parece le regaló una universidad pública que depende económicamente de la Comunidad de Madrid que ella preside, y que regala titulaciones académicas a sus benefactores. En el perfil de los políticos españoles no encaja la palabra “dimisión”. Esto sucede porque los votantes por regla general somos demasiado… indulgentes, y ellos lo saben. Sin embargo, lo que peor ha sentado a la opinión pública ha sido la hipocresía vanidosa de esta señora donde se refleja un sistema educativo corrupto.
 Lo cierto es que entre todos los implicados han convertido esta universidad en el estercolero académico del Pp. porque ahora nos preguntamos… ¿Cuántos títulos habrán regalado o vendido a sus amigos mientras cientos de estudiantes se queman para conseguirlos? Suponíamos que la Universidad Rey Juan Carlos era una de las más importantes de España, sin embargo, a poco que se investigue, parece que no es un ejemplo de buena gestión económica. Un informe de la Cámara de Cuentas a la he tenido acceso revela gran cantidad de “irregularidades” contables, como sobresueldos, gastos sin justificar, jubilaciones anticipadas sobrevaloradas, etc. etc. Estos actos ponen en duda el nivel de transparencia que existe en algunas universidades públicas españolas.
Yo ignoro si estas cosas ocurren en otros países, pero aquí en nuestra España puede pasar cualquier cosa sin generar consecuencias. Esto digo porque aquí y con dinero, se puede comprar o vender de todo de forma ilegal; desde un carnet de conducir a una licenciatura. Recuerdo que por el año 2.011, la policía detuvo cerca de un millar de personas en Málaga que habían comprado títulos y acreditaciones universitarias falsas, tales como títulos de Enfermería, Arquitectura Técnica o Ingeniería Industrial,  entre otros.
De todas formas es cierto que a nuestros políticos les encanta presumir de titulaciones académicas. Como ejemplo recordemos a Moreno Bonilla, incombustible candidato del Pp. a la presidencia andaluza que también engordó su currículo mientras pudo, y ahí sigue. Tomás Burgos, que fue secretario de Estado de la SS también con el Pp., decía ser Licenciado en Medicina, cuando no pasó de una elemental formación universitaria de medicina. Elena Valenciano, vicesecretaria General del Psoe, que se adjudicaba la posesión de estar Licenciada en Derecho y Ciencias Políticas, al perecer no acabó ninguna de las dos carreras. Pero lo más llamativo es el caso del señor M. Rajoy. Comprendo que a veces la gente es muy rebuscada, ¡¡mira que relacionar la meteórica carrera de los hijos del juez Rajoy Sobredo, con el caso de la desaparición de más de 4.000 toneladas del aceite de oliva almacenadas en Redondela!! ¿Acaso tendría algo que ver con una hipotética devolución del favor a cambio de la indulgencia con que sentenció el caso? O… ¿quizás por entonces los cuatro hijos del magistrado fueron superdotados?
Para terminar, una reflexión: Pienso que alguien debería medir el grado de contaminación en la Puerta del Sol. Algo serio puede suceder con los dirigentes madrileños que han ocupado las instalaciones oficiales de esa zona, ya que de un tiempo a esta parte suceden situaciones “anormales” con sus residentes. Gallardón, Aguirre, González y Cifuentes, investigados por un continuo sainete de robos y fraudes con los impuestos de los madrileños, dominaron plaza en el lugar.

Saludos, Miguel.

viernes, 16 de marzo de 2018

LA APATÍA DEL PP.




Los inútiles comparsas de Rajoy pretenden hacernos creer que el Estado no dispone de fondos para subir las pensiones a los jubilados. Esto dicen precisamente quienes viven cómodamente a costa de los contribuyentes, después de haber saqueado la hucha de las pensiones con la finalidad de arrastrar a los pensionistas hacia sus aliados banqueros que son quienes realmente disfrutan los millones de nuestros impuestos que han sido utilizados para pagar su “rescate”, subvencionar empresas de colaboradores afines o para “salvar” autopistas. Naturalmente que no hay dinero para las pensiones, no puede haberlo porque parte de él se la están llevando los buitres carroñeros que se apoltronan como “consejeros” en las administraciones de esos mismos bancos o en las empresas rescatadas, y otra porque las grandes fortunas no contribuyen como corresponde al fisco.
Pienso que el gobierno del PP. disfruta de una total apatía social. Esta condición hace que no les importe lo más mínimo lo que les suceda a sus ciudadanos, puesto que desde que empezó la crisis, la banca no ha tributado ni un solo euro de sus beneficios, pese que en los últimos diez años han podido ganar más de 85.000 millones de euros, y sus directivos se han repartido algo más de 77 millones por sus “servicios”, solo en el año 2.017.
Es indignante que en un país supuestamente democrático y europeo, sus ciudadanos tengamos que salir a la calle para defender un sistema de pensiones ejemplar, que los partidos protegidos por un régimen capitalista intolerante, con la colaboración del partido socialista y los sindicatos mayoritarios, quieren hacer desaparecer. Es un trato humillante dirigido hacia los ciudadanos más necesitados, estimulado por el fascismo español, heredero político de la dictadura franquista, y un socialismo que tolera o promueve pactos de protección y de silencio. Tampoco se espera gran cosa de Podemos ni de su aliado IU, que aceptó obediencia a la monarquía y la impunidad impuesta por la dictadura. Como nada se puede esperar de Ciudadanos, la nueva “derecha” creada, según dicen por Aznar, que se alía con el Pp. para frenar cualquier iniciativa relacionada contra los intereses partidistas o personales y de sus mecenas.
Analizando las circunstancias actuales por las que atraviesa el país, nos da la sensación que estamos cayendo por un pozo sin fondo y sin agua, con unos partidos políticos acosados por la justicia, un gobierno insensible y en horas bajas, incapaz de encontrar soluciones para instaurar la descompuesta unidad territorial del país, y enfrentado con los partidos políticos nacionales, con los ciudadanos indignados protestando en la calle. Con este amasijo de despropósitos, no es de extrañar que España esté cayendo por un precipicio donde no se divisa el fondo y nadie hace nada para evitarlo, además ocurre que la mayoría de españoles aún no se han enterado.
Visto lo visto, opino que no hay nada peor que dar atribuciones a un bobo motivado.

Saludos, Miguel.

martes, 6 de febrero de 2018

EL OCASO DEL PP.



Hace algún tiempo que estamos siendo testigos de un autentico “golpe de Estado” constitucional, dado por quienes utilizan el Poder para alterar su origen democrático en contra del pueblo, reforzado por la oligarquía mafiosa dominante. Algo parecido a un “golpe de Estado militar”, pero mucho más barato y eficaz.
No sé cómo lo verán ustedes, pero a mí no me causa ningún placer ver la decadencia de la democracia española destruida por unos gobernantes inútiles pero con Poder, que deben pensar que el dinero público es única y exclusivamente para ellos.
Este es un país de perdedores que, arrasado por sus propios gobernantes, delata un fiel reflejo del lógico fracaso de una sociedad sometida y derrotada, incapaz de reaccionar y encararse de una vez ante esta casta de dirigentes políticos corruptos. Repito; un fracaso, una triste derrota moral sin paliativos.
Como no puede ser de otra forma, todo esto se lo debemos a los partidos políticos que se turnaron en dirigir el gobierno “democrático” de España. Me refiero al Psoe, y Pp. El primero aún anda perdido tratando de ocupar el sitio que antes disfrutó y no consigue la clave para encontrar el camino de regreso. El otro no está perdido, pero está perdiendo clientela debido, entre otras cosas, a la manifiesta inactividad de su guía espiritual; por su interminable búsqueda de “la revancha histérica”, por sus intentos de acabar con la nación y la unidad familiar… creo que nunca hubo un gobernante con más méritos para perder votos que el figurín de Rajoy y su séquito de palmeros, que están haciendo todo lo posible para dividir la “derecha de toda la vida”. Entre él y los suyos han logrado méritos más que suficientes para amilanar a sus votantes. Según parece, cada día son más los ciudadanos que consideran que el Pp. ha dejado de ser una opción política medianamente decente y aceptable. ¿Cómo van a votar partidos corruptos habiendo otras opciones políticas? De seguir este declive, el Pp. terminará convertido en un partido residual que, como en Cataluña, puede llegar a desaparecer como tal, ya que corren fundados rumores de la existencia de crecientes fugas de concejales y otros cargos políticos de sus filas que se está extendiendo por todo el territorio nacional, hacia el partido fundado por Aznar. Como ya es sabido… cuando el barco se hunde los primeros en abandonarlo son las ratas.
Pese a todo, sabiendo la capacidad de recuperación de los dirigentes genoveses, y conociendo la catadura moral de sus componentes, aunque el partido esté totalmente desprestigiado por la corrupción, y sus políticas económicas y sociales sean antipopulares, el poder financiero que maneja los hilos a través de los deshonestos medios de comunicación a su servicio y sus manipuladas “encuestas imparciales”, irán conduciendo al personal solapadamente hacia las urnas donde deben introducir el voto, y tal vez puedan resurgir entre sus propias cenizas.
Conclusión: Para sanear el país de una vez por todas, hay que mandar a todos los políticos corruptos al ostracismo.


Saludos, Miguel.

martes, 16 de enero de 2018

CRISIS A LA CATALANA




Cuando la política alcanza altos niveles de intolerancia, se convierte en “politiqueo”, una especie de enredo que supera con creces las aviesas disputas de una junta de vecinos mal avenidos. Sin ánimo de incordiar, algo parecido sucede en esa parte del país llamado Cataluña, que por mucho que quieran decir, nunca fue una nación, ni nunca tuvieron políticos capaces de liderar un movimiento nacionalista medianamente competente. Tuvieron lo mismo que los demás ciudadanos españoles: unos políticos adoctrinados, corruptos, resentidos y con ansias de revancha.
Por esos lares sucede lo mismo que en el resto de España, lo que sucede es que unos se defienden con todo tipo de argumentos, y otros no sabemos hacer valer nuestros derechos. Todo viene, como no puede ser de otra forma, por una política mal orientada y peor gestionada por unos políticos ineptos. Si fuese realidad el conocido slogan de que “España va bien”, y disfrutásemos de una infraestructura industrial floreciente, alta tecnología, un sistema de ocupación digno, con un reconocimiento mundial del estado español más allá de los catálogos de turismo, con una verdadera atención social, si el gobierno hiciera su trabajo como corresponde, España no sería lo que hoy es: una sociedad mediocre y sin futuro. Si los políticos que nos gobiernan se preocuparan por los ciudadanos lo mismo que por su interés particular y partidista, seguramente no estaríamos hablando de independentismo, y la mayoría de los catalanes, como el resto de españoles, celebraríamos contentos y orgullosos la grandeza de este país. Por desgracia no es así. El paro, la emigración, la falta de motivación de nuestros jóvenes, la indignación por una justicia manipulada, por la contaminación de las instituciones…  unidos a la política del gobierno de Rajoy que va dirigida exclusivamente en beneficio del capital sin que le importe lo que pueda suceder a sus ciudadanos, no es de extrañar que una gran mayoría de catalanes quieran probar suerte con otro sistema de reparto económico, social y democrático.
Pero sucede que el asunto es mucho más complicado de lo que pueda parecer a simple vista, puesto que ahora con todo el gallinero separatista revuelto, todos los partidos pretenden dialogar para pactar la reforma de una Constitución presumiblemente obsoleta, y no cuentan con el freno del partido que ha generado este caos, que además limita sin argumentos cualquier forma de disculpa más o menos honrosa, dando la impresión de no estar al tanto de que el independentismo catalán no dispone de marcha atrás; es como una bola de nieve, cada vuelta que da crece más. ¿Acaso alguien puede creer, aparte de Rajoy y sus secuaces, que con la aplicación del artículo 155 se reducirá el independentismo?
Presumo que estamos en el primer capítulo de un enfrentamiento del que solo uno saldrá vencedor, y que posiblemente será aquel que logre aumentar sus seguidores en las próximas elecciones autonómicas, que según están las cosas, no tardarán en repetirse por enésima vez.
Para terminar recordaré que la Constitución española es la base de nuestro sistema democrático y que mantiene nuestro estado de derecho, que fue aprobada por la mayoría de españoles, incluyendo los catalanes, y como todas las constituciones de los países occidentales, de ninguna forma contempla la separación de una parte de su territorio, por lo tanto cualquier gobierno, sea del color que sea, tiene la obligación de aplicar todas las medidas que nuestras leyes contemplan, para evitarlo.
Veremos en qué termina el asunto… si acaso termina.

Saludos, Miguel.


jueves, 7 de diciembre de 2017

HABLANDO DE CORRUPCIÓN...




Seguramente pensareis que me repito hablando sobre corrupción política, y es cierto. Pese a caer en ese aparente desacierto, nunca me cansaré de manifestar mi total repulsa hacia ese supuestamente “distinguido colectivo”, mientras siga habiendo políticos especializados en vaciar las arcas públicas, y partidos políticos amparando sus fechorías en contra de los intereses generales del pueblo que los sostiene.
Quiero aclarar que cuando hablo de partidos corruptos, me refiero a los partidos nacionales que lideran el ranking por volumen de dinero supuestamente saqueado del erario público. Por ejemplo, el número de la selección  lo encabeza el Pp. que según las estadísticas consultadas, lleva defraudados alrededor de 121.695 millones de euros, solo el año pasado. Lo sigue el Psoe con 10.618 millones. El CIU de Pujol y Más, ahora CDC, va a la zaga con 5.385 millones escamoteados. Lo extraño del caso es que el Pp. “solo” tenga 900 políticos imputados por corrupción, seguido del Psoe con 350 imputados, de los cuales 162 son ex cargos políticos andaluces, cuya comunidad “presume” de ser la más corrupta del país, seguida por Baleares en la época de Jaime Matas. Ante este panorama de estafas, fraudes y mentiras, tenemos al que se supone guardián del tesoro, el Banco de España, que lejos de cumplir su cometido, al menos en apariencia y con el consentimiento interesado del gobierno y demás agencias de observación, vulnera su función de vigilancia y control, protegiendo con su indiferencia a los grandes estafadores.
Para intentar proteger su impunidad, los políticos no se cansan de repetir porque les interesa, que la sociedad española lleva en sus genes más inclinación que cualquier otra por la corrupción. Es otra de sus cobardes mentiras. Lo que sucede es que los partidos políticos en colaboración con otras instituciones, donde no faltan las religiosas, han creado una atmósfera de relativa impunidad que está alcanzando unos límites impensables, y utilizan una desmedida doble moral para juzgar las grandes oligarquías formadas por el poder político y otras entidades que controlan los medios de comunicación y el poder judicial. Entre todos se han adueñado de la estructura general del estado corrompiendo el sistema para garantizar de esa forma sus ilimitados beneficios y su permanencia en el abuso indignante del patrimonio público.
Es fácil entender que esta camarilla de políticos miserables que dicen ser “progresistas”, no pasen de ser unos simples oportunistas sin dignidad ni ideales que están prostituyendo la política. A nadie puede extrañar que estos políticos pancistas y arbitrarios estén pésimamente valorados en su propio país, entre otros motivos, porque carecen de principios y únicamente satisfacen a sus propios intereses y a los partidos que les protegen.
Está claro que a la casta política de ninguna manera les interesa acabar con la corrupción, que se podía corregir a largo plazo disponiendo de una buena educación ciudadana dirigida a corregir estos defectos sociales, pero en vez de hacerlo, se aprovecha de ella porque saben que están protegidos por los organismos que ellos mismos han creado para el caso. Este desagradable ambiente de corrupción sistémica puede hacernos pensar en una situación irreversible y que las cosas deben ser de esta forma aunque esto no es así de ninguna manera y como todo, tiene un límite.
No me cabe la menor duda que si hubiera forma de hacer que los políticos devolvieran todo el dinero público que nos han robado, se podría saldar la deuda pública en su totalidad y favorecería  el bienestar general de los españoles. Pero esto está por llegar. Pese a lo que nos cuenten, mientras exista el mercadeo político, los pactos interesados entre partidos y una ilusoria oposición, se alargará el plazo para que los españoles podamos gozar de una verdadera democracia.
Yo por lo menos así lo creo.

Saludos, Miguel.






martes, 28 de noviembre de 2017

EL CUPONAZO VASCO



         Otra pena más para los españolitos que pagamos rigurosamente nuestros impuestos a cambio de apenas nada.
Por estos días se habla del “cupo vasco” y muy pocos conocen su origen ni significado. Con esto no quiero decir que un servidor sea un entendido en la materia, pero como estoy algo preocupado, he querido conocer algo más sobre este tema.
Según he podido saber, el asunto trata de un sistema de contribución que surgió después de la II Guerra Carlista allá por el año 1.878, en el cual se reconoce a las Diputaciones Forales la facultad de recaudar sus propios impuestos. Es un derecho histórico que sigue vigente en nuestros días, por el cual el País Vasco y Navarra recaudan todos los impuestos, y pagan al Estado Español una cantidad estipulada para compensar los gastos que obtiene por la prestación de servicios no transferidos. La revisión de estas prestaciones se realiza periódicamente, y el cálculo de la cantidad a devolver depende, como vemos ahora, de los servicios prestados al gobierno de turno. O sea, según los favores que te he hecho… tanto te devuelvo.
La cuestión de tanta polémica se debe a que en esta ocasión no se ha realizado ningún tipo de cálculo de la aportación que le corresponde ingresar al País Vasco a las arcas españolas, sino que el señorito Rajoy, como dueño y señor del cortijo español, ha estipulado una cantidad a simbólica como pago por los votos prestados a su partido para poder aprobar los presupuestos del Estado del próximo año.
Echando la vista atrás recordaremos que el dictador Franco favoreció tanto a vascos como a catalanes, montando allí la mayor parte de la industria española, para mantener ocupado al personal y aún siguen beneficiándose de aquello, mientras otras muchas regiones se quedaron para siempre al margen de la industrialización. Según mi punto de vista, y siendo consciente de la  situación económica que estamos atravesando debido a esta interminable crisis, creo que esto del “cupo vasco” no pasa de ser una gran estafa que a los partidos políticos mayoritarios interesa mantener viva, porque se benefician de ello a cambio de sus oportunos votos y favores partidistas. No obstante, para el resto de las comunidades se trata de una actitud indignante que provoca la desigualdad entre autonomías.
Es por esto que las comunidades forales son las que menos deuda tienen y las que gozan de mayor renta por persona. Como ejemplo diré que la renta de los vascos en el 2.016, fue de 14.345 euros, frente a los 8.731 euros de los manchegos. Los catalanes que tanto se quejan apiñaron 12. 660 euros, y los extremeños no pasaron de los 8.674 euros.
Viendo esta diferencia entre comunidades autónomas comprendemos el elevado contraste que existe en un país desarrollado y pésimamente administrado por unos políticos incompetentes a quienes deberíamos exigir un cambio radical en el sistema de reparto para restablecer la igualdad económica entre españoles. Amén.

Saludos, Miguel.



         

miércoles, 22 de noviembre de 2017

CORRUPCIÓN ESPAÑOLA




         Por algo se empieza. Finalmente parece ser que el Partido Popular instalará sus posaderas en el banquillo de los acusados. Verdaderamente es un hecho histórico como fue ver al presidente de los españoles declarando por corrupción ante un tribunal de justicia, aunque aquello fuese una pantomima, es la primera vez en la historia que un partido político ha sido procesado por los delitos de encubrimiento y daños informáticos. Este mismo partido que es el que presume de “colaborar con la justicia” será juzgado por destruir las pruebas que pudieran inculparlo en un delito de corrupción sistemática, cuando fueron solicitadas por el juzgado.
Ahora tratan de defenderse alegando que el delito ha prescrito, sin embargo hay cuestiones que no prescriben con los años por mucho que lo quieran asegurar los que están implicados en el asunto por ejemplo, todo lo relacionado con la corrupción sistemática de los partidos políticos y sus incondicionales, ni tampoco es achacable a la inseguridad de los tiempos que vivimos, ni únicamente es cosa exclusiva de los políticos.
Después de tantos casos de corrupción como hace tiempo vengo manifestando, tengo que admitir que la corrupción, además de endémica, nos viene de lejos: por dinero vendieron a Viriato a los romanos, tampoco por creencias religiosas fueron expulsados los árabes del país,  ni a los judíos, ni a la Iglesia. Analizando estos temas en su conjunto podemos llegar a la conclusión que todo tiene un denominador común, que fue para robarles su patrimonio, y el tema no ha variado en absoluto con el tiempo, lo que sucede ahora es que los ladrones son un poco más “educados” y “elegantes”. Ellos tienen su idea, y piensan que lo que hacen es comparable a copiar en un examen: “… mientras no te pillen todo irá bien”.
Es cierto que se han creado organismos con la finalidad de perseguir los fraudes, corruptelas y demás delitos monetarios pero he aquí, que estas poderosas instituciones son presididas por personajes escogidos por el régimen para despistar y entretener al personal mientras ellos siguen con sus chanchullos y explotando al máximo el tráfico de influencias con su conocida falta de ética.
Por mucho que los mismos que lo generan, hablen de solucionar este tema, es una gestión complicada puesto que ellos mismos procurarán conseguir dar validez a la acción inmoral de quienes se benefician del trabajo de los demás como auténticos parásitos que son, al tiempo que justifican sus actos con la conocida frase… “la corrupción procede de la misma sociedad”. Ante este obsceno comentario dicho seguramente por algún personaje implicado, debo decir que la solución del problema está difícil por ahora, puesto que para conseguir algún progreso más o menos positivo haría falta un cambio de política radical, y posiblemente adelantándonos mucho en el tiempo, un cambio de cultura y educación, buenas leyes y sanciones ejemplares.
Para terminar diré que la corrupción de los partidos políticos y en los sindicatos ha sido tan descarada que ya es hora que intervenga la justicia, aunque me malicio que no llegarán al fondo de la cuestión. Estos poderosos partidos tienen fuerza y clientelismo suficiente para no perder sus privilegios. Posiblemente caerán cuatro “pringaos” y los verdaderos responsables seguirán sin responder ante la Ley por los delitos que ya no pueden ocultar.
Como dije al principio, por algo se empieza.


Saludos, Miguel.