jueves, 17 de agosto de 2017

TURISMO INCONTROLADO



Somos muchas las personas que creemos que el turismo no puede seguir creciendo de forma descontrolada. Ciertamente, el turismo además de aportar riqueza para algunos, también supone como estamos viendo, un problema ciudadano cuando se realiza de manera abusiva como está sucediendo actualmente. Para evitarlo, según mi opinión, sería necesaria una regulación de los flujos turísticos capaz de equilibrar, proteger y conservar los espacios de explotación vacacional por excelencia.
Somos conscientes que el turismo es necesario, entre otras cosas, porque nos permite ampliar el horizonte de nuestro propio conocimiento, aun sabiendo que debemos cuidar las masificaciones por aquello de la sobreexplotación del territorio. Las ciudades se masifican, las playas se deterioran, y como siempre las autoridades son incapaces de controlar una situación que en ocasiones les supera. Y a todo esto, los ciudadanos que sufren esta plaga, deben pagar con sus impuestos las consecuencias.
Según dice algún que otro político interesado… “al turista hay que darle lo que quiere: que quiere juerga, alcohol, sexo y drogas, pues se les facilita con obscena tolerancia. Que quiere playa, le daremos las mejores. Que quiere emociones, se las permitimos. Que quiere cultura, les dejaremos fotografiar todo lo que quiera sin límites ni obstáculos”.
Según opinan algunos entendidos, el turismo al fin y al cabo es una forma de prostitución de la cultura, porque se adapta a la exigencia del turista sin tener en cuenta su efecto devastador porque arrasa la cultura local; invade espacios públicos, trastorna la economía local y produce una nueva clase social creada por dudosos parásitos del sector dedicados al enriquecimiento propio. Lugares emblemáticos o naturales se convierten sistemáticamente en basureros, y los lugares de culto son transformados en confusos museos pseudo-religiosos, maltratados por interminables columnas de ávidos visitantes.
Quien me conoce sabe que tengo bastante experiencia como viajero, y a lo largo de mi vida he podido observar que el turismo atrae excelentes ingresos económicos que producen cierto desarrollo del comercio local. Sin embargo, este ocasional progreso altera el estilo de vida de la gente particular que se ve superada por los grandes beneficiados que no son otros que las multinacionales que al final son quienes se quedan con la mayor parte de las ganancias.
También tenemos el turismo de borrachera, o para ser más correcto, lo llamaremos “cultura del botellón”. Aquí predominan las actividades generadas por la intensa búsqueda de rentas del capital humano de baja formación. Detrás de este modelo tenemos varios ejemplares de un turismo que promocionan dudosas sociedades dedicadas a la explotación de jóvenes desocupados sin mucho que perder, con infinitas ganas de juerga y poca o ninguna responsabilidad, a los que se les proporciona todo cuanto desean mientras puedan pagarlo. El resultado es el que ya conocemos: la destrucción de bienes públicos y culturales, costas, parajes naturales, y lo que es peor; la propia autoestima de una juventud que es mercadeada por una sociedad embrutecida, envilecida, ignorante y pobre de espíritu, capaz de convertir bellos parajes en cloacas, con el beneplácito de los políticos de turno que sacan buenas tajadas por tener los ojos cerrados y la cartera abierta.
Nos han vendido un modelo de turismo repleto de libertinaje y vicio. Ahora nos preguntamos… ¿quién es capaz de parar esto?


Saludos, Miguel.

martes, 4 de julio de 2017

MUERTE EN BICICLETA


Pienso yo, que tantos accidentes mortales de personas como últimamente están ocurriendo, durante el saludable ejercicio del ciclismo, no deberían ser achacables a las carreteras ni a los conductores que circulan por ellas. Según mi opinión, el verdadero origen del problema corresponde en su totalidad a los políticos que no saben qué hacer para ganar votos sin importarles cómo ni de qué forma conseguirlos.
No hace muchos años, los ciclistas debían circular obligatoriamente en “fila india”  por la parte más próxima a su derecha. Pero alguien, seguramente un político con intereses en el sector, se le ocurrió la brillante idea de eliminar aquella sensata disposición, y desde entonces los ciclistas pueden ir como quieran, y así les va. Es absurdo que las bicicletas compartan el mismo espacio que los vehículos a motor, entre otras cosas por la enorme diferencia de velocidad y vulnerabilidad. Este argumento no debió preocupar las cabezas pensantes de la DGT que en tiempos de Zapatero cometieron la irresponsabilidad de permitir que las bicicletas pudieran invadir las calzadas, y en muchas ciudades las aceras peatonales, lugares radicalmente incompatibles y desaconsejados. Vemos a diario por las calles de algunas ciudades, cómo algún ciclista irresponsable no respeta ninguna norma de seguridad de tráfico. Circulan por las aceras sorteando peatones; se saltan semáforos, el stop en los cruces, para ellos no existen preferencias ni direcciones prohibidas, otros aparecen de repente por cualquier lado esquivando los coches como si compitieran en una carrera de obstáculos. Van sin luces, sin timbre, sin espejos retrovisores, sin casco, y a veces con un pasajero sentado en el manillar. No me gusta generalizar porque no todos los ciclistas son inconscientes, pero también hay amantes del riesgo que cometen infracciones de tráfico por el simple placer de hacerlo. Les motiva entorpecer la circulación sin respetar nada ni a nadie. Al ciclista inconsciente le seduce jugarse la vida por carreteras inadecuadas teniendo la opción de hacerlo por caminos rurales, de montaña, vías verdes o senderos donde ningún otro vehículo puede circular, en su lugar, prefieren correr por cualquier carretera cargada de tráfico pesado, sin apenas arcén, o invadiendo completamente un carril a sabiendas que les puede costar la vida
No trato de culpar a todos los conductores de bicicletas u otros vehículos, por la misma razón que ni todos los conductores circulan borrachos, ni todos los ciclistas son indiferentes al riesgo, cada cual debe ser responsable de sus actos. Los ciclistas culpan a los vehículos de motor, los automovilistas a los ciclistas, y los peatones a los dos. Todos debemos ser conscientes que para evitar más accidentes hay que asimilar de una vez por todas, que las carreteras son para el transporte y los vehículos a motor, y no están diseñadas para que por ellas circulen las bicicletas. Las personas debemos aprender  a utilizar las vías públicas, y los políticos deberían hacer leyes que impidan  a los ciclistas circular por carreteras secundarias y al mismo tiempo instalar carriles preferentes para los usuarios de las bicicletas. Al mismo tiempo, podían evitarse muchos accidentes enseñando en los colegios desde edades tempranas, las normas básicas de educación y seguridad vial. Para esto deberíamos exigir a los políticos que restablezcan cuanto antes la Ley Obligatoria de Educación Vial. Es preferible regular en vez de prohibir.
Es posible que esta manifestación no agrade a los amantes del ciclismo. No obstante quiero hacer constar, que subrayo esta publicación pensando en ellos porque prefiero que disfruten de la vida en lugar de ver a sus familiares llorando en el cementerio.

Saludos, Miguel.



lunes, 5 de junio de 2017

EL PROBLEMA DE LA ESTIBA


Últimamente se ha habla mucho sobre los trabajadores portuarios más conocidos como estibadores. Se trata de un sector fundamental y estratégicamente necesario, y como un servidor ignoraba el origen real del problema, he querido informarme sobre el tema para comentarlo, trataré brevemente de exponerlo:
Según parece, el gobierno obligado por una supuesta sentencia europea, debe crear una nueva reforma laboral especialmente dirigida hacia los trabajadores de la estiba portuaria para tener contentos a los gerifaltes que mandan en Europa y de paso conseguir un único objetivo: lograr que la miseria llegue al último rincón del país, y entiende que la estiba es el único reducto que hasta ahora, nadie se atrevió a tocar jamás. Ahora tienen prisa por obedecer el veredicto del Tribunal de Justicia de la UE, que por lo visto fue dictado en el año 2.012 para independizar los puertos españoles. Por supuesto el Pp. pudo hacerlo sin tantos apuros hace unos años cuando presumía de mayoría absoluta en el gobierno, pero por cobardía prefirió aplicar la “mano dura”  de los recortes empezando por lo más fácil; los trabajadores más vulnerables y menos organizados, aparcando el problema de la estiba recurriendo la táctica pasiva que tanto gusta a Rajoy: “quien venga detrás que arree”, y mira tú por dónde ahora son las prisas.
La raíz del problema de los estibadores españoles viene porque es el único sector europeo que no está abierto a la libertad de contratación. Esto quiere decir que las compañías navieras no pueden contratar directamente a los trabajadores que deseen porque obligatoriamente deben hacerlo a través de un sindicato que forma parte de un entramado de Sociedades Anónimas de Gestión, (Sagep), y la sentencia europea considera que las empresas del sector deben contratar libremente a los trabajadores, de lo contrario, el Estado español será multado con 134.000 euros cada día que no imponga el dictamen de la justicia europea.
Ante esta situación los trabajadores portuarios rechazan abiertamente la reforma que pretende aplicar el gobierno porque sencillamente no confían en él. Se malician que Rajoy intentará aprovechar la ocasión para encubrir un posterior expediente de regulación de empleo, (ERE), y exigen garantías para la seguridad y el mantenimiento de sus empleos, que el gobierno se niega a facilitar.
El inconveniente principal reside en que las empresas estibadoras que operan en los puertos españoles, no pueden contratar al trabajador que realmente quieren, porque están obligadas a emplear a quienes ponen a su disposición las sociedades anónimas que gestionan a los estibadores, (Sagep). O sea, que deben desfilar por donde ordenan los amos del monopolio de la estiva, lo que al parecer encarece los costes portuarios casi en un  25%. Esto supone que muchas navieras elijan los puertos de otros países europeos como Portugal.
Sin embargo, el verdadero trasfondo de la cuestión como muchos se temen, conociendo la incapacidad para el diálogo y la hipocresía del gobierno de Rajoy, es que cuando se liberalice este sector, la mayoría de los trabajadores irán a la calle, y el político de turno creará nuevos contratos “mileuristas” por doce horas de trabajo diario para tener contentos a sus amiguetes empresarios, como ocurrió con los pilotos del Sepla, y los maquinistas de Renfe.
En este tema nadie habla claro, el gobierno porque aunque hable mucho carece de credibilidad y pocos confían en él. Sin duda a la oposición le interesa electoralmente que el gobierno se coma el “marrón”, y esperarán atentos el resultado. Los trabajadores no se fían de los políticos y temen que peligren sus puestos de trabajo porque según están las cosas, puede darse el caso que las empresas portuarias opten por sacar provecho de un negocio que puede mover alrededor de 200.000 millones de euros anuales y a ninguno le interesa perder la oportunidad de conseguir mano de obra barata aunque tenga que contratarla en países tercermundistas, sin derechos de ninguna clase y pagando un salario de  miseria. Según comentan los que entienden, a estas poderosas navieras les sería mucho más barato disponer de obreros eventuales contratados por horas de trabajo.
Puede que en el fondo se trate de esto.


Saludos, Miguel.

miércoles, 24 de mayo de 2017

MÁS IMPUESTOS



Creo seriamente que el crítico estado en que se encuentra España no tiene remedio, mejor dicho, tiene mal remedio. Estamos viendo que ni el Psoe ni el Pp. que han gobernado y gobiernan esta sufrida nación, han tenido la más pajolera idea de cómo sacarnos del agujero financiero donde nos metieron sin tener que ir por el “atajo” de siempre, subir los impuestos en vez de eliminar el despilfarro no productivo como por ejemplo, las Autonomías. Como las nulidades políticas, (que son políticos porque no saben hacer otra cosa), influidos por los palmeros que les rodean, no tienen dos dedos de frente, tiran por la calle del medio, y lo más cómodo en estos casos es incrementar los impuestos más sensibles como el de Sociedades que pagarán todos los empresarios, (exceptuando los integrados en el IBEX), y el impuesto de Patrimonio. O sea, que como los que pagan no son suficientes, los pagaremos los de siempre: los funcionaros, los trabajadores con nómina, los autónomos y las Pymes, y con todo, no cuadrarán las cuentas porque la precariedad laboral impide un mayor consumo familiar  que al final repercutirá en la recaudación de las rentas del trabajo.
La disparatada política fiscal elaborada por Montoro y su cuadrilla de ineptos, después de años de gobierno no ha servido para recaudar más, ni para sacar el país de la zona de peligro. Al contrario, exceptuando a los suyos, nos ha metido aún más en la deuda y en la crisis, y no contentos por eso, han conseguido arrastrar a la destrucción a miles de pequeñas empresas, y a millones de trabajadores al desempleo. Aún así no debemos pensar que este país está manejado por tontos, nada de eso. Saben perfectamente lo que están haciendo. En temas puntuales cumplieron con creces sus propósitos. Por ejemplo, uno de los principales objetivos del Gobierno de Rajoy fue reducir los salarios, las coberturas sociales, los derechos fundamentales, ampliar los horarios laborales, aumentar y proteger el fraude; aplicar la Ley Mordaza para evitar interferencias fue un éxito, destruir la Universidad, degradar la Enseñanza Pública y la Sanidad en beneficio de sociedades privadas dirigidas por algún familiar, por amiguetes o por ellos mismos en la sombra. Todo esto amparados por los votos de 7 millones de estómagos agradecidos.
A pesar de la falta de liquidez que tenemos en España debido principalmente a la evasión de capitales, a Montoro no se le ocurre perseguir el fraude porque eso molestaría a su gente, y mucho. Por lo tanto toma el camino más fácil y seguro, subir los impuestos indirectos, el IVA y acosar a las rentas de los trabajadores y autónomos que pagan rigurosamente sus impuestos y son fáciles de controlar.
Sobre el negocio del IVA también hay mucho que decir. Hace tiempo que opino que no se trata de un impuesto sino de un timo, otra injusticia. Le llaman “Impuesto al consumo” por llamarlo de una forma políticamente correcta. Realmente se trata de un impuesto a la supervivencia para que lo pague el consumidor que menos tiene, el que tiene poco y quien tiene lo justo. Quien tiene más no lo paga. El gobierno lo recompensa pudiendo desgravarlo de sus gastos y en su declaración personal.
No quiero acabar mi exposición sin repasar otro de los impuestos indignos. El famoso IBI, que fue aprobado por la mayoría de los partidos para favorecer sus ayuntamientos. Cuando corrigieron la última actualización de este impuesto, en plena crisis, cualquier político en sus cabales y medianamente cualificado, hubiese reducido el valor catastral de las viviendas puesto  que el precio real de las mismas fue depreciado desde que empezó la crisis del ladrillo y el mercado rebajó considerablemente el valor de compra-venta de los mismos. En esta como en muchas otras cuestiones, la calidad moral de nuestros gobernantes deja mucho que desear, ya que en esta ocasión correspondía rebajar este impuesto. Son unos políticos especialmente injustos y verdaderos trileros de feria cuyo objetivo es quedarse con nuestro dinero. Por eso digo que el IBI es otra de sus injusticias, una estafa “legal” más. Esto lo saben bien quienes pueden disfrutar de una segunda vivienda. Reconocen que han sido engañados miserablemente, y los políticos de la oposición también lo saben pero callan. Estos politicastros han considerado la segunda vivienda, (adquirida por regla general con muchos años de sacrificio), como un aumento de renta y en consecuencia sufren la correspondiente y a veces injusta fiscalización, sabiendo como deberían saber que mantener una segunda vivienda supone en la mayoría de los casos, importantes pérdidas de ingresos por el efecto del aumento lógico de unos gastos de mantenimiento que según dicen, de ningún modo pueden ser deducibles.
Así estamos.

Saludos, Miguel.


viernes, 12 de mayo de 2017

ALARMA SOCIAL


Desde que gobierna el señorito Rajoy y su cuadrilla, se ha multiplicado por 100 la alarma social por la corrupción generalizada del Pp. que ha involucrado a instituciones, partidos políticos, grandes empresas, bancos, administraciones públicas, etc. etc. Por lo tanto no es de extrañar que el gobierno que protege la corrupción de este partido sea el ejecutivo peor valorado desde el año 1.996.
Siento asco y repugnancia de la política rastrera que ejerce don Mariano y su clan, que llevan años jugando con fuego y mirando hacia otro lado cuando no sopla el aire a su favor. De seguir en esa línea de saqueo continuado por más tiempo, pudiera ser que los votantes eligiésemos quedarnos con el populismo antes que con los corruptos. Debido al actual estado de apestosa descomposición en el partido popular, no hace mucho que el Congreso Europeo “recomendó” a Rajoy adoptar un código de conducta ética, dirigida principalmente hacia los responsables públicos, diputados, jueces y fiscales, con el fin de recuperar la confianza de los ciudadanos en las instituciones políticas y judiciales. Es por eso que la directora de la agencia Transparency Internacional Europe, haya calificado los resultados de su investigación de la siguiente manera: “España está plagada de una serie casi interminable de escándalos de corrupción…” Sin embargo, ni Rajoy ni su partido parece haberse enterado.
Esta situación está vigente desde que el bipartidismo logró asentar una cultura política para hacer que los ciudadanos pensemos que el país sólo puede ser gobernado por dos únicos partidos políticos. Esta creencia fue la que nos llevó a perder el rumbo, con la democracia secuestrada, el parlamento en su poder y las instituciones investigadas. Los demás grupos políticos, simples títeres a la deriva, parecen haber aceptado como “menos mala”, a una clase política corrupta sin fundamento ético alguno.
La posible “moción de censura” contra el partido más corrupto de la democracia europea, seguramente no tendrá el éxito que muchos españoles deseamos, porque a los partidos de la oposición les debe asustar verse en el dilema de volver a tener nuevas elecciones, con la tribulación que tienen encima. Sin embargo es evidente que el estado de corrupción organizada que limita al actual gobierno lo exige ética y moralmente. No se puede tolerar por más tiempo esta situación, y quienes critiquen la moción de censura contra la corrupción, debe ser porque hace tiempo que también perdieron su propia dignidad. De todas formas creo que según están el asunto nadie ganaría la moción porque los desnaturalizados partidos de la oposición, (léase Psoe y Ciudadanos), no la apoyarán, y para afirmar mi punto de vista se ocupan los medios de “desinformación” al servicio del régimen.
Es una pena que se desperdicie una oportunidad como esta para eliminar del horizonte político un partido degradado, porque de seguir en el poder esta gentuza, nos seguirán robando con impunidad escondiendo el dinero en paraísos fiscales, seguirán violando las instituciones, seguirán recortando derechos y libertades, seguirá habiendo trabajadores sin empleo y sin un lugar digno para vivir, enfermos ampliando largas listas de espera… y ellos seguirán riéndose del pueblo.
Alguien dijo: “Donde existe una necesidad nace un derecho”.
Y en España, tenemos muchas necesidades y muy pocos derechos.


Saludos, Miguel.

viernes, 28 de abril de 2017

POLÍTICOS SIN DIGNIDAD



Desde el momento que un gobierno está infectado de delincuentes, cuando ex- presidentes autonómicos, consejeros, alcaldes, concejales, ex-ministros, ministros, jueces y fiscales, directivos, y altos cargos relacionados claramente con un mismo partido político, están implicados en casos de corrupción, algo urgente había que hacer con el partico en cuestión y con su ejecutiva. Con la alarma social ciudadana afectada por la situación provocada por una supuesta organización criminal, al parecer constituida para incumplir las leyes que ellos mismos crearon, la justicia debería intervenir para limpiar el nombre de su institución, inhabilitar este partido, y poner a su directiva en cuarentena. Al menos España recuperaría parte de su credibilidad y los españoles su vergüenza y la dignidad que les arrebataron. El país no puede seguir soportando de ninguna forma el gobierno de un partido político sin dignidad, que actúa de manera tan patética como indecente.
La corrupción del Pp. debería tomarse como lo que es: una emergencia nacional, porque está en peligro el Estado de Derecho, y la oposición no se atreve a moverse por motivos partidistas. Los españoles les importamos una leche. Ante esta gravísima situación os ciudadanos nos preguntamos, ¿qué es mejor, dejar que esta gentuza siga haciendo de las suyas, o cruzarnos de brazos como hace la oposición? Sea como sea, al menos ya tenemos claro a quién no votaremos en los próximos comicios por muchas promesas que nos hagan: ni a los corruptos ni a quienes los sostienen. Sólo los imbéciles creen las promesas de los políticos.
Es de conciencia que la oposición al completo se uniera para pedir una moción de censura que provoque el cese inmediato del Pp. en todas las instituciones infestadas con su “gestión”. Pero creo que va a ser que no. Tal vez esta sea una misión imposible puesto que de nuevo habría que poner a prueba las tragaderas de Ciudadanos que, según parece, deben ser tan profundas como la de los votantes del Pp. Y no digamos de la cobarde actitud de los “valientes” barones del Psoe. Porque de C’s. podemos esperar cualquier cosa ya que se trata de la filial del Pp., pero el Psoe… más bajo no se puede caer, ya no engaña a nadie. Entre todos han conseguido convertir la política española en una apestosa cloaca.
¿Cuántas pruebas son necesarias para que el pueblo salga a la calle? ¿Cuándo nos daremos cuenta que nos gobierna una organización criminal aparentemente creada para saquear el país?
Señores diputados; dejad de miraros el ombligo. Es tan necesario como urgente crear una gran coalición que quiera defender el estado de derecho de los españoles provocando una moción de censura para desalojar del poder a toda esta caterva de delincuentes y someterlos a juicio. Recuperar el patrimonio público que nos robaron, y que se pudran en la cárcel. Amén.
¿Dónde está la “furia española” que no es capaz de salir en defensa de su país contra la corrupción?
España ya no es la que era. Ni los españoles tampoco.


Saludos, Miguel.

martes, 18 de abril de 2017

LA RIQUEZA DE LAS ELÉCTRICAS



Hemos de reconocer que los asesores genoveses con sus gerifaltes en cabeza, se conocen todas las triquiñuelas legales y las destinan, no en beneficio del pueblo, no. Solo para favorecer a sus íntimos; las compañías eléctricas.
Les cuento: el presidente Rajoy quiere premiar a estas compañías, (malas compañías), a través de una supuesta “disposición adicional” creada a propósito en los Presupuestos Generales para este año, que establece de forma excepcional y según dice, “previa orden del ministerio del ramo”, que expresa lo siguiente: “… que los superávits de ingresos provenientes del sistema eléctrico podrán destinarse al pago de indemnizaciones en ejecución de sentencias derivadas de normativas del sector eléctrico que deban llevarse a cabo, con cargo a los Presupuestos Generales del Estado, o con cargo al sistema eléctrico”.
Según un servidor entiende, esto quiere decir que el señorito Rajoy utiliza la Ley de Presupuestos para indemnizar a las eléctricas por las sentencias judiciales. O sea, que las multas impuestas por el Tribunal Supremo a las eléctricas por sus desmanes, las pagaremos los ciudadanos con nuestros impuestos por orden  y aprobación de nuestro queridísimo Gobierno, que ahora niega lo evidente. Son como buitres carroñeros. ¡¡Cómo no va a defender a los suyos!! Pretende meter de “tapadillo” mediante otra de sus artimañas más o menos legales, una ayudita para su gente, que nos puede costar a los ciudadanos alrededor de 1.000 millones de euros. Todo por asegurarse en un futuro no muy lejano un lugar privilegiado en cualquier Consejo de Administración.
El asunto de las eléctricas y gobierno están, según mi entender, de la siguiente manera: Primero se enredaron con aquello del “déficit tarifario” para tratar de justificar que bajaban la factura de la luz, aunque pronto se vio que se trataba de otra de sus trampas, porque según he podido saber, realmente tendremos que pagarlo con sus correspondientes intereses en un plazo no muy lejano. No satisfechos con esto, destrozaron el sector eólico y solar, con un incoherente decretazo para aplicar un impuesto al sol con la única finalidad de asegurar las ganancias de sus amigotes. Ahora, de prosperar la anteriormente dicha “disposición adicional”, ésta se revertirá en indemnizaciones para pagar con lo ahorrado en el déficit tarifario, de esta forma seguirán aumentando sus intereses, y las eléctricas continuarán ganando dinero sin invertir ni un céntimo en renovar el precario sistema eléctrico de muchas poblaciones.
Ahora estamos viendo en el “caso Rato” la política de privatización de las empresas públicas que realizaron los políticos de la casta pepera para llenarse los bolsillos, sobre todo con aquellas que son de interés nacional como las eléctricas. Los beneficios que éstas empresas generan deberían invertirse en el país en vez de ir a los bolsillos de unos sinvergüenzas miserables, que además de estafarnos nos hacen pagar los servicios más caros de toda Europa.
Los presupuestos de miseria, exceptuando las desigualdades esperadas, que jocosamente ha presentado el ministro Montoro y que celebran los miembros de su clan, vienen a ser tan confusos como si hubiesen presupuestado 0’60 céntimos para comprar un kilo de patatas a sabiendas que su coste real es de 1’20 euros. Un incomprensible y estudiado despropósito que a mi corto entender, para lo único que servirá  es para aumentar aún más si cabe, la deuda pública. Eso sí, para subir los sueldos de sus señorías, y para el Ejército de la interesada señora “de” Cospedal, sí hay dinero, que para algo lo han reducido de los presupuestos de Educación y Sanidad, por citar algunos.
Bueno, y ahora nos toca hacer la Declaración de la Renta para que no se nos enfade el señorito Montoro y para que toda esta gentuza siga mamando de la escurrida teta del Estado, con la bendición de la Iglesia Católica. ¡¡Manda güevos!!


Saludos, Miguel.